Pintura La pintura en los sentidos de Carlos Junco

Carlos Junco Almodóvar expone por primera vez después de una vida dedicada a la arquitectura por fuera y a la pintura por dentro; pero Carlos no es un pintor que empiece ahora, ha sido siempre pintor cargado de todos los sentidos, del artista que se eleva por dentro, para volcar en cada cuadro la pasión y la fuerza que bulle en su interior.

Convierte el color y la materia en surcos de realidad, que van más allá de la expresión puramente formal para llenarnos los sentidos de hambre, de sed, de naturaleza o de pasión y colmar de satisfacciones unos ojos perdidos en otros menesteres.

Carlos Junco Almodóvar acomete la figura como los grandes, con potencia y decisión, dándole toda la presencia que requiere y casi siempre desnuda, con la fuerza de un Miguel Ángel, y desprovista de ornamentaciones porque allí donde descansa entre la materia de colores ya no necesita más, sólo la mirada cómplice de quien disfruta de tanta abundancia.

En un principio su pintura se configuraba geométricamente descompuesta por el prisma y en sentido vertical, pasando ahora a la acción directa y visceral, combinando gesto, color y forma de una sola vez y acabado.

Carlos consigue que la pintura se acerque tanto al espectador, que toma un sentido tridimensional convitiéndose en objeto que alterna su significado plástico, ahora tierra, ahora carne, o tal vez cuerpo y espacio, presente y pintura, sintiendo éste la sensación de estar interviniendo, no hay distancia, ya lo tocas, en ese punto Carlos nos hace tocar con los ojos unas pinturas repletas de emociones.

No es fácil encontrar artistas tan temperamentales en estos tiempos de mediciones sin cuento, y es que tal vez Carlos, alternando en los extremos de la simpatía por la vida, haya encontrado en la pintura un complemento imprescindible e íntimo.

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